La Verdad

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Categoría: Enología
Bacterias

gf01nqg1Hay de todo, como en la viña del Señor: restaurantes más o menos limpios, más o menos honestos, más o menos cuidadosos. Si no está en uno de su confianza, tenga en cuenta algunas cuestiones. Evite pedir pescado los lunes. Los domingos no se pesca y no habrá pescado fresco. Aunque… ¿dónde y cuándo lo hay? El limón en la bebida es un clásico. Veamos, si estamos en un bar de copas a reventar de gente puede ocurrir que las rodajas de limón acaben en el fregadero y, tras un golpe de grifo, ‘se reciclen’ para los siguientes gintónics. No digo que lo hagan muchos establecimientos, pero yo lo he visto. Y otra cosa con el limón, y sin ir tan lejos: es una pieza que es manoseada por proveedor, cocineros, camareros y… ¿ustedes creen que se tiene la precaución de lavarlos antes de cortarlos en rodajas? Piénselo.  No se amargue: ya sabe que lo que no mata engorda. Otra cosa que suele ‘reciclarse’ es la cascaruja que le ponen a uno ‘gratis et amore’ con los aperitivos del principio: si no se la termina, acabará de nuevo en el bol y esos cacahuetes que han pasado por sus manos, acabarán en otras… y en otras bocas. Ocurre lo mismo en algunos establecimientos populares con esas cestas de pan que no se terminan. Harán un bien a la humanidad si antes de irse rompen los trozos sobrantes dejándolos inhábiles para una segunda vida. Y la última: las ballerinas son un gran invento… para trasladar bacterias de un lugar a otro. La barra, las mesas y no digamos ya las superficies de una cocina, deben limpiarse con elementos desechables: papel. Ese camarero de bar o chiringuito que alegremente pasa un trapo por encima de la mesa, desparramando de paso las migas sobre su regazo, no está limpiando, está transportando. En fin, no quiero amargarles, de algo hay que morir, así que mejor no me hagan caso.

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Bodega Carlos Moro: un nuevo jugador en La Rioja

Carlos Moro

Carlos Moro

Ha nacido una estrella. O dos. Carlos Moro, con varias generaciones en su árbol genealógico de agricultores y bodegueros, ha visitado Murcia para presentar a su último ‘hijo’ : la bodega Carlos Moro. En La Rioja. Si. El creador del mítico Matarromera, uno de los vinos que puso a la Ribera del Duero en el mapa del mundo de la vitivinicultura a finales de los ochenta del siglo pasado ha salido de las fronteras castellano leonesas con dos vinos que van a dar mucho que hablar, ambos nacidos de la bodega que creó tan solo hace tres años en la localidad de San Vicente de la Sonsierra, en pleno corazón de la Rioja Alta. CM 2015 es un tinto elaborado con la variedad Tempranillo que pasa 12 meses en barricas de roble francés (un 65%) y americano (35%). Su primer vino tiene un color rojo picota límpido y brillante, de gran potencia aromática, redondo y aterciopelado, con un paso en boca largo y un retrogusto sabroso que invita a seguir bebiendo. De hecho, en la comida de presentación, celebrada en La Pequeña Taberna, este tinto maridó sin complejos con una dorada al ajo pescador. Y encima, con un precio muy competitivo: 15 euros. Y luego llegó la aristocracia de la bodega: el CM 2015 Prestigi0. Su crianza se hace en barricas de roble francés (80%) y americano (20%) de las mejores tonelerías del mercado, durante 18 meses, para su embotellado en enero de 2017. El resultado es un vino de una gran e intensa capa de color picota oscuro y brillante con un gran aroma, muy complejo. Un tinto de guarda carnoso, intenso, sabroso. El bodeguero, que ha recibido este año el Premio Nacional a la Innovación, reconoció que es este “un proyecto muy acariciado y que ha sido magníficamente acogido en La Rioja”. Respecto del estado actual de la enología en este país, recordó que  la tendencia es a “mezclar orígenes, historia y tradición con innovación y creatividad”.

CM 3015 y CM 2015 Prestigio

CM 3015 y CM 2015 Prestigio

http://bodegacarlosmoro.com

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In Bullas veritas

Discurso pronunciado con motivo del nombramiento de Pachi Larrosa como Maestro del Vino 2017

Francisco Carreño, María Dolores Muñoz, Pachi Larrosa y Salvador Martínez, durante el acto celebrado e el Curso del Vino.

Francisco Carreño, María Dolores Muñoz, Pachi Larrosa y Salvador Martínez, durante el acto celebrado e el Curso del Vino.

Las tres estatuillas encontradas en el yacimiento romano de Los Cantos lucen ya en el Museo del Vino.

Las tres estatuillas encontradas en el yacimiento romano de Los Cantos lucen ya en el Museo del Vino.

‘In vino veritas’. “En el vino está la verdad”. Este conocido proverbio, atribuido a Plinio el Viejo, escritor, científico, naturalista y militar latino, que vivió entre los años 23 y 79 después de Cristo, debería figurar tallado en piedra a cincel en el frontispicio de todas las instituciones de Bullas, relacionadas o no con el mundo de la vitivinicultura. Es verdad que el sentido original de esta frase reside en la creencia de que el hombre, en estado de embriaguez, no miente. De hecho, el historiador romano Tácito relata cómo los pueblos germánicos bebían profusamente durante las reuniones de los consejos, en el convencimiento de que, en estado de ebriedad, nadie podía mentir efectivamente.

Lejos de mí sugerir que a partir de ahora, plenos municipales, las sesiones de la ejecutiva de la Ruta del Vino o las reuniones de la Denominación de Origen se celebren con sus intervinientes en semejante estado, aunque en política pareciera a veces que algo así ocurre. No obstante cabe recordar que la etimología es asaz traviesa en ocasiones y que la palabra ‘simposio’, tan alejada hoy de connotaciones placenteras, procede del griego ‘symposion’, que significa literalmente “reunión de bebedores”.

No. El sentido nuevo que Bullas aporta a la frase de Plinio el Viejo 2.000 años después es otro. Aquí, en estas tierras, efectivamente, en el vino está la verdad, en el sentido de autenticidad, de compromiso colectivo de un territorio por una actividad productiva, que, como tal, contribuye al desarrollo y la prosperidad del entorno, pero que cumple también funciones cono la cultural, la comunicativa, la de integración y la de anclaje: anclaje de la población al territorio, evitando la despoblación y anclaje con la tradición, con la historia colectiva y con miles de historias personales. Y, por tanto, una función simbólica, articuladora y cohesionadora. Esta actividad es mucho más que un simple conjunto de referentes anclados en el pasado, o de técnicas productivas; constituye un motor de desarrollo local, al concentrar en su elaboración y consumo muy diversos ámbitos de la vida y la economía de la colectividad: salud y dietética, producción agroalimentaria, turismo y gastronomía, tradiciones, relaciones sociales, empresa y negocios, innovación tecnológica…

En su artículo ‘El valor social y territorial del vino en España’, incluido en la monumental obra colectiva ‘La economía del vino en España y en el Mundo’, José Luis Sánchez Hernández, experto de la Universidad de Salamanca en industria agroalimentaria y alimentos de calidad, señala: “La eclosión del enoturismo en España es a la vez consecuencia y causa de la identificación de los territorios productores con el vino como actividad que los sustenta, como icono que los diferencia y como elemento que constituye su identidad. El territorio –continúa– se convierte así en un lugar atractivo gracias a enorecursos como las bodegas, los viñedos o las celebraciones de los ciclos de la vid, los cuales propician la puesta en valor del patrimonio histórico, artístico y gastronómico de la zona”.
‘In vino Veritas’

Bullas puede ser, que lo es, de las tres radicadas en la Región de Murcia, la denominación de origen más pequeña y la más joven. Pero lejos de comportar estas características serios inconvenientes, en realidad son ventajas. Su juventud y escala le proporcionan flexibilidad para doblarse ante la adversidad; agilidad para adaptarse los cambios, cada vez más vertiginosos propios de nuestro tiempo, y energía para afrontar nuevos retos. Pero si hay algo que define esta denominación de origen y le proporciona todo su potencial es su conexión con su gente. El vino es en esta tierra una bandera, en torno a la cual se articula el compromiso de agricultores y bodegueros, de políticos y cocineros, de restauradores y comerciantes, de funcionarios, intelectuales, enólogos… de ciudadanos. De los habitantes de Bullas. Desde el Ayuntamiento al Consejo regulador, desde el Museo del Vino a la Ruta del Vino y hasta el sector de la restauración, existe una conciencia colectiva clarísima sobre los valores tangibles e intangibles que incorpora el mundo del vino a esta sociedad, a este territorio, y una clara apuesta por el trabajo en común, la colaboración y la coordinación para utilizar el mundo del vino como trampolín hacia una vida mejor, más próspera y en definitiva, más feliz para todos.
‘In vino veritas’.

‘In vino beatitudinem’. “En el vino la felicidad”. El diálogo platónico ‘El banquete’ relata una cena convocada como ‘symposium’ por Agatón de Atenas, poeta griego, para celebrar su primer triunfo literario. Esto suponía un ritual donde los “comensales” bebían vino y competían entre sí pronunciando un discurso en elogio al dios Eros, en la mitología clásica, dios del amor y del sexo …. y por lo tanto del placer (objetivo esencial del vino, el palabras de Carlos Falcó, escritas en uno de los prólogos del libro ‘El a, e, i, o, u del vino’, de nuestro Pedro Martínez), lo que, según los hedonistas conduce a la felicidad. Ay¡ Esos eran simposios, y no los de ahora.

Y siguiendo con la mitología clásica, cómo no mencionar a Dioniso , el dios de la vendimia y el vino, inspirador de la locura ritual y el éxtasis. Fue también conocido por los romanos como Baco y el frenesí que inducía, bakcheia. Es el dios patrón de la agricultura, en buena lógica, que de eso, los griegos tenían en abundancia. También es conocido como el ‘Libertador’, liberando al hombre de su ser normal, mediante la locura, el éxtasis o el vino. Se le atribuye al poeta griego Euripides la frase: “Donde no hay vino no hay amor”. Amor, placer, felicidad, grandes palabras asociadas al vino, tan a menudo y por desgracia, en este apresurado mundo, olvidadas.
‘In vino veritas’.

Ponía el acento hace unos minutos, en esa conciencia que se respira en Bullas de apuesta por el trabajo colectivo, colaborativo, basado en la cooperación en torno al mundo del vino. No son palabras hueras, ni hacen referencia a una corriente de última hora. El cooperativismo vinícola tiene en Bullas 100 años de edad. Un siglo. Y su origen está –avalando una anterior afirmación relacionada con la capacidad de adaptación de las gentes de este territorio- en una catástrofe. Como explica el antropólogo murciano Juan Pedro García Martínez, en su obra ‘Bullas, 100 años de cooperativismo vinícola’, “la destrucción de uno de los más antiguos viñedos de España por la filoxera a principios del siglo XX provocó una profunda crisis en la vitivinicultura local . (…) La idea de constituir una asociación que permitiera obtener capitales para afrontar los nuevos costes de la vitivinicultura y de poder vender las uvas a precios reales de mercado se ofrece como solución a los grandes problemas de los pequeños viticultores locales.” Con el impulso de la Iglesia y los terratenientes, continúa García, de los Sindicatos Agrarios en el sureste español durante 1910, como contraposición al sindicalismo laico, “el camino ya estaba abierto para su éxito entre los pequeños vitivinicultores de Bullas”. Es curioso constatar, como lo hace el autor, el hecho de que “pese a que en la comarca había otros pueblos vitícolas como Cehegín, Mula, Moratalla, Calasparra, Avilés o Ricote, en ninguno de ellos prendió la mecha del cooperativismo”. La especificidad, la seña de identidad de Bullas en relación con el vino, ya se mostraba entonces. En 1917 se crea en Bullas el Sindicato Católico agrícola de San Isidro, con su sección de viticultores y bodegas cooperativas. Décadas después, con la llegada de la democracia, relata el autor cómo cambió “esta manera de entender el sindicalismo agrario con el nacimiento de nuevas organizaciones plenamente autónomas”.

Para García Martínez, “la trascendencia del nuevo sindicalismo agrario es la de aportar un modelo diferente de concebir el papel de los viticultores dentro del mundo rural. Este ha pasado a ser el verdadero protagonista en la protección y desarrollo del mundo rural. El mantenimiento de los paisajes vitícolas, el sostenimiento de los espacios protegidos, la lucha contra la desertificación, la protección del hábitat al que están vinculadas especies de flora y fauna… es ahora inconcebible sin el trabajo de los viticultores de Bullas.
‘In vino veritas’.

Pero, naturalmente, la relación de los habitantes de este territorio con el cultivo y la elaboración de vino data de tiempos mucho más remotos. Cuatro esculturas halladas a principios del siglo XX en la villa romana de Los Cantos, de tres de las cuales podemos disfrutar hoy en este museo, entre ellas el desaparecido ‘El niño de las uvas’, atestiguan, junto con la abundante documentación conservada, la intensa dedicación de los habitantes de Bullas al cultivo de la vid desde tiempos muy antiguos. Hoy, ‘El niño de las uvas’ podría ser algo así como la Dama de Elche o la Venus de Milo, de Bullas, ‘mutatis mutandis’. Esa intensa dedicación ancestral se mantiene hoy, corregida y aumentada. Más de 200 bodegas tradicionales se localizan solo en el casco urbano, la Ruta del Vino, consorcio que reúne a unas 20 empresas y entidades asociadas, ejerce una gran labor social, cultural y enogastronómica, y el Museo del Vino es un modelo de instalación y gestión museísticas.

Las 2.443 hectáreas de viñedo inscritos en el Consejo Regulador producen una media anual de seis millones y medio de kilos de uva. Una orografía diversa y accidentada con una altitud sobre el nivel del mar ascendente según nos desplazamos de sur a norte configura un terreno constituido por pequeños y recoletos valles, con microclimas propios y con una tipología de suelos pardo-calizos y de costra caliza, y aluviales. Perfiles orográficos que unidos a un clima de tipo mediterráneo con una insolación media de 2.900 horas al año establecen unas excelentes condiciones para el cultivo de viñedos de calidad.

Porque este es otro de los aspectos que confieren a la denominación de origen su potencial de futuro. En un pequeño territorio se distribuyen espacios de diferente configuración orográfica, distintas altitudes pluviometría y orientaciones que favorecen la diversidad de variedades cultivadas y de sus resultados puestos en botella. Si bien la preeminencia de la Monastrell es total, otras uvas viven bien aquí y contribuyen, en sus diferentes coupages, a un amplio abanico de vinos de diferentes características.

Los vinos de Bullas, además, han sabido amoldarse a los tiempos y a los cambios en los hábitos y preferencias de consumo. La obtención de la Denominación de Origen en 1994 fue un hito importante que contribuyó a ordenar el sector y a avalar e impulsar las modernas filosofías y formas de producción. Las preferencias de los consumidores han cambiado respecto de aquellos vinos clásicos, el público consumidor se ha diversificado y se han incorporado segmentos de la población nuevos a ese consumo, como es el caso de las mujeres y, todavía, en menor medida, los jóvenes. De momento, parece que nos podemos contentar con el hecho de que, a nivel nacional, el envejecimiento del consumidor de vino se ha detenido. Pero, según la ya citada publicación “La economía del vino en España y en el Mundo” el sector debe enfocarse especialmente en ‘poner de moda’ el producto entre las mujeres, por su importancia como compradoras, prescriptoras y consumidoras. De acuerdo con los datos manejados por el Observatorio Español de los Mercados del Vino, el consumo experimentó en 2016 un incremento por primera vez en décadas. Para Rafael del Rey, director del Observatorio, esta recuperación respondería en parte a una mejora de la economía pero, sobre todo, a una mayor variedad en la oferta, al cambio en la imagen del vino, a una mayor información, a un etiquetado más cuidado y al esfuerzo comercializador de bodegas y denominaciones de origen.

Bullas ha sabido subirse al carro de la renovación, experimentada en la puesta en valor de los vinos de autor, las pequeñas tiradas, los vinos artesanales o biodinámicos, un cambio en el lenguaje del marqueting vinícola tendente a huir de una excesiva conceptualización y del exceso de jerga enológica y una popularización de los vinos de calidad.

En el mundo de la cocina, a la gran revolución de los años 70 iniciada en el País Vasco le siguió la disrupción, el cambio total de paradigma de la mano de Ferrán Adría. Dos movimientos consecutivos que pusieron a la cocina española en la vanguardia universal. Hoy, lo que la mantiene en esa posición ya no es un grupo compacto de soñadores, o el empuje de un único visionario, sino lo que se ha dado en llamar la cocina de la libertad, esa corriente general de ruptura de moldes, de modelos de negocio, de formas de comunicar y de dar de comer al cliente manifestadas en la actividad de un ejército de cocineros innovadores, cada uno de ellos con su filosofía, pero todos sobre un fundamento clave: la calidad.

Pues bien, sostengo que de la misma manera, en el mundo del vino, España -y Bullas- está empezando a experimentar lo que llamaría la enología de la libertad: se rompen viejos clichés y hormas que aprisionaban la innovación y la creatividad, se traslada el acento del vino al cliente, aparecen novedosas teorías del maridaje, la comercialización se dirige a nichos de mercado más segmentados, las redes sociales ofrecen nuevas oportunidades de comunicación, las técnicas de neuromarqueting y de análisis conductual abren inexplorados caminos, las nuevas tecnologías cambian los sistemas productivos agilizándolos, nuevas profesiones y profesionales se acercan al sector en creciente sofisticación…

Como señala el también citado Juan Pedro García, “el buen vino ya no es una verdad universal, pues ha pasado a ser una mera cuestión de perspectiva. Es el consumidor el que aspira a encontrar con su parecer la verdad del vino”.
‘In vino veritas’.

Lo dejó escrito Omar Khayyam, matemático, astrónomo y poeta persa hace más de mil años: “Créeme, bebe vino. El vino es vida eterna, filtro que nos devuelve la juventud. Con vino y alegres compañías, la estación de las rosas vuelve. Goza el fugaz momento que es la vida». Si hoy Plinio el Viejo recorriera estas tierras, probablemente habría cambiado algo su famoso proverbio, tras exclamar: ‘In Bullas veritas’

Pachi Larrosa
Bullas, 17 de septiembre 2017

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Gastroturismo; tenemos un plan

Tenemos un plan. El Gobierno regional ha presentado esta semana el Plan de Impulso del Turismo gastronómico, que prevé una inversión de cuatro millones de euros en los próximos tres años, y se plantea como objetivos, entre otros, la creación de 6.500 empleos y la apertura de 1.500 restaurantes.

Arriba, con el consejero Javier Celdrán y el director general de Turismo, Manuel Fernández Delgado. A la derecha, una de las imágenes promocionales. Abajo, varios miembros de la Academia de Gastronomía, en el acto de presentación.

Arriba, con el consejero Javier Celdrán (centro)  y el director general de Turismo, Manuel Fernández Delgado (dcha.). A la derecha, una de las imágenes promocionales. Abajo, varios miembros de la Academia de Gastronomía, en el acto de presentación.

El turismo gastronómico es un fenómeno que en los últimos años ha adquirido una gran relevancia y se ha convertido en uno de los más dinámicos y creativos segmentos del turismo. Respecto de la Región de Murcia, un rápido vistazo a los datos disponibles nos muestra que 8 de cada 10 turistas que visitan la Región afirman que la gastronomía es una de sus principales motivaciones. Unos turistas que, además, otorgan una calificación de  notable alto (7,7 puntos sobre 10) a nuestra oferta gastronómica. Según la encuesta Egatur del Ministerio de Turismo, la Región de Murcia es, tras Andalucía, Madrid y País Vasco, la comunidad con mayor porcentaje de turistas extranjeros que realizan actividades gastronómicas durante su estancia, siendo este producto uno de los mejor valorados. Como consecuencia, la hostelería y el turismo siguen ejerciendo como importantes actividades generadoras de empleo en la Región.

Con estos datos en la mano y contando con el enorme potencial que este producto atesora, el Gobierno Regional encargó el pasado año a la empresa Dinamiza Asesores la elaboración de un Plan de Impulso al Turismo Gastronómico con el  objetivo de  conocer en profundidad la situación actual del desarrollo de este tipo de actividad y establecer la estrategia global de intervención para los próximos años.

El público, siguiendo la presentación del plan.

El público, siguiendo la presentación del plan.

El pasado lunes, en los salones Promenade, y ante un público compuesto por profesionales y empresarios de los sectores turístico, hotelero, de restauración, agroalimentario e industrial, además de asociaciones y críticos gastronómicos, el consejero de Turismo Cultura y Medio Ambiente, Javier Celdrán y el y el director general de Turismo, Manuel Fernández Delgado, desgranaron los aspectos más relevantes del plan. Sus objetivos, potenciar la gastronomía y los vinos de la Región de Murcia como atractivo turístico, de forma que mejore la competitividad del sector turístico regional, se conviertan en un factor motivacional para la elección del destino, asociándonos a la buena mesa y una gastronomía mediterránea y saludable., contribuyan a diversificar los productos turísticos de la región, creando propuestas de valor basadas en la gastronomía, permitan el desarrollo turístico de diversos territorios y empresas, generando nuevas alternativas económicas y oportunidades de empleo.

Hay que señalar que el trío  formado por la gastronomía, la agroalimentación y el turismo representa ya el 25% del PIB y es la actividad más importante de la sociedad y el sector con mayor peso en la economía española. El 30% de los trabajos que se crean en España se hacen en este entorno.

Para lograr estos objetivos se pretende asociar la Región a un destino con una gastronomía mediterránea y saludable y unos vinos de gran calidad, en el que existe una oferta turístico-gastronómica diversa y atractiva, que permite descubrir las distintas ciudades y zonas de la región, aprendiendo y disfrutando de la identidad culinaria del territorio desde el origen hasta la mesa. Se trata, por tanto, de alcanzar las siguientes metas:

1: Crear un producto turístico que incluya todas las etapas de la cadena alimentaria, desde el origen (mar, campo) hasta la mesa, enlazando todos los recursos de calidad y especial valor.

2: Desarrollar un producto turístico gastronómico saludable, mediterráneo, auténtico y fácilmente reconocible, asociado a todo el potencial de la Región de Murcia,.

3: Definir pautas claras para el desarrollo del turismo gastronómico en la región y que nos permita diferenciar la oferta de calidad del resto para orientar al turista en su elección.

4: Fomentar el desarrollo de experiencias y actividades innovadoras y singulares, que contribuyan al posicionamiento de la Región de Murcia como destino gastronómico.

5: Crear productos turísticos que contribuyan al desarrollo socioeconómico de toda la Región de Murcia, fomentando la distribución de flujos turísticos, la economía local y el equilibrio territorial.

6: Influir con la gastronomía fuertemente en la elección del destino, convirtiéndola en un excelente complemento para los públicos que nos eligen por otras motivaciones.

7: Potenciar los productos turísticos gastronómicos consolidados (Rutas del Vino), proporcionándoles el apoyo necesario e impulsando otros nuevos productos coherentes con el marco global del plan.

8: Generar nuevas alternativas económicas para los sectores primario y secundario y sinergias entre el turismo y el ámbito productor-elaborador.

9: Promocionar los productos de calidad, las razas autóctonas y los productos endógenos de la Región de Murcia.

Entre las medidas que concreta el plan está la creación de una mesa de Gestión del Turismo gastronómico regional en la que estén representados todos los actores, tanto a nivel político e institucional como técnico; la creación de una unidad técnica de impulso gastronómico que asuma labores de desarrollo y promoción dentro del Instituto de Turismo; elaborar programas de coordinación institucional y fomento de sinergias y establecer un plan de comunicación que desarrolle una marca y un conjunto de acciones de comunicación que permitan trasladar a los mercados objetivo los principales valores de la gastronomía de la Región, así como la oferta de turismo gastronómico.

Y como aperitivo, se lanza la campaña ‘La Región de los 1001 sabores, destinada a concienciar a los propios murcianos del gran patrimonio gastronómico con el que cuentan, de convencerles de la poderosa herramienta de desarrollo económico que es la gastronomía de la región y se conviertan en agentes de promoción entre os visitantes. A nivel nacional, está prevista una campaña dotada con u8na inversión superior a los 100.000 euros.

Lo dicho, tenemos un plan. Y hay una dotación económica. Algo que hasta ahora no habíamos tenido. Ahora se trata de gestionar bien esa inversión, de pasar a la acción y de administrar bien ese dinero público para que el plan funcione.

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Los jefes de cocina entregan sus premios

Distintos momentos de la Gala de Jecomur en la que se entregaron los premios a los jóvenes cocineros de la Región

Distintos momentos de la Gala de Jecomur en la que se entregaron los premios a los jóvenes cocineros de la Región

Sergio Marcos de Gea, del Grupo la Tapa, recibió el primer premio del XV Concurso de Cocineros Jóvenes de Murcia convocado por Jecomur, en la gala que el sector de la hostelería y la restauración celebró en los salones Promenade la noche del pasado lunes. El premio está dotado con mil euros y trofeo, además de una estancia de un mes en el restaurante La Cabaña de Pablo González-Conejero. Unos cuatrocientos invitados asistieron a la fiesta en la que La Asociación de Jefes de Cocina impuso también las chaquetillas a los nuevos socios y entregó una placa al presidente de la Academia de Gastronomía de Murcia, Rodrigo Borrega, en reconocimiento a su labor en la defensa e impulso de la gastronomía regional. Borrega convocó a todos los agentes que intervienen en el hecho gastronómico a luchar por la excelencia en un sector que, “por primera vez, a nivel nacional, se ha convertido en el mayor aportador al PIB, por encima del sector del automóvil”.

Restauradores, cocineros, empresarios, productores, y prescriptores gastronómicos arroparon con su presencia a los ganadores del concurso. El segundo premio (500 euros y trofeo) fue para Juan Pablo Ortiz, de Local de Ensayo y el tercero (300 euros y trofeo), para Mohamed Chahlal , del Centro de formación en Hostelería y Turismo de Cartagena. El acto contó con la presencia de Jesús Pacheco, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Murcia, de Carmen Reverte, directora del Centro de Cualificación Turística y del maestro de la restauración regional Raimundo González Frutos, que fueron los encargados de entregar los galardones.

El acto formal dio paso a un bien provisto cóctel elaborado por el chef del Promenade, Cayetano Gómez y apoyado por estaciones con todo tipo de propuestas gastronómicas presentadas por las varias decenas de patrocinadores con que ha contado el evento.

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Águilas vuelve a irse de tapas

El jurado en plena actividad y algunas de las tapas

El jurado en plena actividad y algunas de las tapas

Nueve establecimientos  hosteleros presentan 18 elaboraciones hasta el próximo 14 de julio en la ruta ‘Águilas de tapas 2017’ al precio único de 2,50 euros, quinto de cerveza incluido, en una iniciativa desarrollada por la Asociación de Hostelería y Turismo de Águilas, Hosteáguilas, con el apoyo de la concejalía de Turismo del Ayuntamiento de la localidad.

zamburiña con emulsión de aceite de romero, pulpo aguileño,  ensaladilla de bacon y soja,  tartar de bacalao sanjuanero,  brocheta de calabacín y calamar y bacalaera son algunas de las propuestas  que los clientes encontrarán a lo largo de la ruta. Unas propuestas que fueron catadas esta semana por un jurado compuesto por los críticos gastronómicos Joaquín Reyes, Francisco Hernández y Pachi Larrosa y el presidente de Hosteáguilas, Vicente Robles,  quienes resaltaron el salto de calidad logrado por esta iniciativa respecto de ediciones anteriores.

Todos los participantes que complementen un bono que se sellará en cada establecimiento entrarán en un sorteo de una escapada para dos personas en el Balneario de Archena. Además, la mejor fotografía de las que se remitan sobre la ruta recibirá un pack de ocio en la ciudad costera para dos personas.

‘Águilas de Tapas 2017’ culmina así un conjunto de actividades celebradas en la localidad aguileña, centradas en la gastronomía: la Feria Gastronómica SaboreÁguilas y las III Jornadas Gastronómicas sobre la Gamba de Águilas celebradas recientemente.

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Sobre el autor Pachi Larrosa
Periodista, crítico gastronómico. Miembro de la Academia de Gastronomía de la Región de Murcia. http://gastronomia.laverdad.es/almirez.html

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Gastrovin se hace mayor
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Gastrovin se hace mayor

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