La Verdad

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Autor: Miguel Rubio
Arquitectura para un nuevo tiempo
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Miguel Rubio | 11-10-2017 | 6:40| 2

Si los premios regionales de arquitectura sirven de termómetro acerca de cómo anda el sector, la sensación es que atrás queda una etapa gris. En esta edición (la número XIX)) de los galardones, que se convocan cada dos años, la nueva edificación (con diecisiete proyectos, la mayoría son viviendas) se impone a la rehabilitación (doce actuaciones); la iniciativa privada gana terreno frente a la promoción pública; y están algunos de los nombres más veteranos pero también nuevos valores; además, con una destacada presencia femenina. Sesenta proyectos compiten en las cinco modalidades que recogen las bases. El jurado tendrá la última palabra el 18 de octubre y anunciará a los nueve ganadores: uno por cada categoría, más un premio a la sostenibilidad, otro a la accesibilidad, un reconocimiento a la labor profesional y, por supuesto, el más importante, el premio regional.

Un repaso (muy por encima) de los trabajos presentados (están disponibles en la web opweb.carm.es/premiosarquitectura) deja la sensación de que estamos ante una arquitectura refrescante, alejada de las obras faraónicas y, por tanto, ajustada al presupuesto, vinculada a su entorno, preocupada por la ecología pero también por conocer qué necesitan y qué desean sus usuarios, hecha con materiales ‘puros’, de líneas rectas o con una volumetria extraterrestre. Techos y paredes de materiales reciclados; obras que no generan escombros. Dominan los espacios abiertos, el disfrute al aire libre, los grandes huecos para que entre la luz natural y las corrientes de aire, en un esfuerzo por ahorrar energía. Estancias para vivir en el campo, la playa o la ciudad, y también para crear. Viejos edificios para un nuevo uso, aunque manteniendo su esencia; proyectos efímeros de los que gozar por un tiempo limitado, construcciones industriales aunque con estilo. Y también arquitectura funeraria. Porque en esta convocatoria no falta ni un panteón.

Algunos de los proyectos presentados.

Algunos de los proyectos presentados.

En resumen, una arquitectura para un nuevo tiempo, participativa, sostenible, pegada a la tierra y más austera, sin perder su belleza. Enhorabuena a todos.

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Oro fenicio
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Miguel Rubio | 24-09-2017 | 6:29| 2

Hace unos 2.700 años, la playa de La Isla no era un simple fondeadero para la carga de mineral procedente de los cerros volcánicos que salpican la geografía de Mazarrón. Los resultados de la última campaña del curso de arqueología subacuática de la Universidad de Murcia apuntan a que este enclave de la costa, resguardado por la isla de Adentro, albergaba un complejo portuario de importancia, con una intensa actividad comercial. El hallazgo de un colgante de oro vendría a apuntalar esa hipótesis, que ya rondaba por la cabeza de los investigadores. La pieza es similar a otra encontrada en la necrópolis fenicia de Trayamar, en Veléz Málaga, del siglo VI antes de Cristo, y demostraría la existencia de una asentamiento “con residencia de aristócratas de la época”, según Juan Pinedo, coordinador del curso. Tanto la joya como algunos de los materiales cerámicos localizados en esta última campaña se podrán contemplar en el museo de la factoría romana de salazones del Puerto de Mazarrón, una vez los restaurados acaben su trabajo en el laboratorio.

Colgante de oro hallado en La Isla. / AYTO

Colgante de oro hallado en La Isla. / AYTO

De la relevancia de Mazarrón como asentamiento fenicio ya dieron cuenta los dos barcos hallados bajos las aguas de la playa de La Isla hace tres décadas. Los restos de uno de ellos se exponen en el Arqua de Cartagena; el otro pecio, mejor conservado, todavía aguarda su puesta en valor, ante la falta de interés de las distintas administraciones. Todos los proyectos anunciados hasta ahora solo han sido humo, y ni la comisión de expertos convocada bajo la presidencia de la alcaldesa Alicia Jiménez ha conseguida darle el impulso que necesita la recuperación de este bien patrimonial.
Si algo puede diferenciar a Mazarrón de otros destinos de sol y playa es su historia. Y su pasado fenicio puede convertirse en un gancho para atraer a turistas; también a investigadores y estudiantes interesados en esta civilización. Ese puede ser un buen filón, más valioso que el dorado metal; solo falta que los políticos así lo crean y todos se pongan a remar en la misma dirección.

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Un pezón oculto 300 años
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Miguel Rubio | 20-09-2017 | 8:46| 2

No es la primera vez que un mal entendido decoro acaba en censura. Ya le pasó al gran Miguel Ángel con sus desnudos del Juicio Final, en la bóveda de la Capilla Sixtina, tapados con vestimentas a golpe de pincel por Daniele da Volterra. El ñoño encargo del Papa Pío V le valió a este pintor el sobrenombre de ‘Il Braghettone’. Ahora ha trascendido otro caso, no tan llamativo, pero sí más cercano. La restauración de ‘El incesto de las hijas de Lot’ (1699-1700), del lorquino Pedro Camacho Felizes de Alisén (1644-1716) , ha sacado a la luz partes de los personajes del cuadro, como el pecho de una de las jóvenes y una pierna, que estaban ocultas bajo burdas capas de pintura y barnices. El postizo parece que se añadió no mucho tiempo después de que el autor barroco acabara la obra, un encargo del poderoso Juan de Guevara García de Alcaraz, caballero de la Orden de Santiago, para decorar las estancias del palacio que a finales del siglo XVII estaba construyendo en la Ciudad del Sol, también conocido como Casa de las Columnas. La responsable de los trabajos, la restauradora Loreto López, del taller murciano Asoarte, indica que el cuadro estaba “completamente repintado”, por lo que las labores se alargarán más de lo esperado. Menos laboriosa ha resultado la restauración de ‘La Inmaculada’, del mismo autor, que sobre todo presentaba suciedad y algunos rotos. Ahora se descubre que varios de los remiendos aplicados al lienzo son trozos de papel de documentos oficiales del siglo XVIII. La obra está lista para ser entregada al Ayuntamiento y así vuelva a lucir tal y como la imaginó el pintor lorquino. Y lo mismo ocurrirá con ‘El éxtasis de Santa Teresa’, que afronta los detalles finales.

01-09-17 Alfonso Duran Restauracion cuadros Palacio Guevara de Lorca en talleres Asoarte TFGP.

Para la restauración, los técnicos de Asoarte (Alfredo Tormo, Ángel Parra, Beatriz Olmo e Isabel Sánchez, bajo la batuta de López) están aplicando unos geles especiales que actúan sobre los repintados y barnices. Una vez reblandecidos, esas capas son retiradas con sumo cuidado a punta de bisturí, con el fin de recuperar el cromatismo original. Una tarea sumamente delicada que requiere de destreza y profesionalidad. La restauradora ya piensa en organizar una charla para explicar al público los detalles de los trabajos. Seguro que la conferencia da mucho juego.

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El castillo no es la excepción
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Miguel Rubio | 28-08-2017 | 8:06| 2

El proyecto fallido para rehabilitar el castillo de los Vélez es solo un botón de muestra de lo que que está ocurriendo con el patrimonio histórico en Mazarrón. Pasan los años (y las corporaciones) y la lista de tareas pendientes sigue siendo la misma. Mientras otros consistorios de la Región sí han hecho los deberes y han presentado sus propuestas para optar a las ayudas del 1,5% cultural, del Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento mazarronero se ha descolgado a última hora. La intención era solicitar 1,5 millones (en dos anualidades) con destino a terminar la puesta en valor de la casa-fortín de los marqueses, tras el desaguisado de la última reforma, que costó casi 500.000 euros sin que se le haya sacado el partido esperado. Pero, llegado el momento de recopilar la documentación, resultó que faltaba un trámite urbanístico, a juicio del arquitecto municipal. Incompresible que después de seis meses trabajando para intentar conseguir la subvención ahora se caiga en la cuenta de que es necesario un plan especial, que ordene todo el desarrollo del entorno de la fortaleza. Así que, otra vez, toca esperar, a ver sí hay más ‘suerte’ en la próxima convocatoria, el año que viene.

Las gradas que se hundieron tras la última actuación en el castillo. / P. CH.

Las gradas que se hundieron tras la última actuación en el castillo. / P. CH.

Pero es que, por desgracia, el baluarte defensivo no es la excepción. A la espera de presupuestos y plazos de ejecución (y, también, cierto interés por parte de los políticos de turno) siguen otras joyas del patrimonio, que añoran su rehabilitación. De la comisión de seguimiento del barco fenicio de La Isla nunca más se supo. Ni un euro para la extracción, restauración y musealización del pecio más de un cuarto de siglo después de su descubrimiento. El Casino sigue cerrado a cal y canto, sin saberse muy bien hasta dónde alcanza el deterioro en su interior. La iglesia parroquial de San Antonio de Padua duerme el sueño de los justos, tras años pidiendo donativos a los feligreses. No hay planes para la mansión burguesa de La Cañadica (siglo XIX), mientras los destrozos avanzan a todo trapo. Y el paisaje minero continúa cayéndose a pedazos. O la fuente modernista del Teatro Circo, llena de basuras y pintadas. Tampoco ha corrido mejor suerte la torre del Molinete, restaurada y, a continuación, abandonada a su suerte. En fin, en mitad de tanta fiesta, duele ver tanta desidia.

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Casas baratas
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Miguel Rubio | 13-08-2017 | 5:12| 2

Seguro que en su pueblo o ciudad también existe un barrio de casas baratas, esas promociones residenciales que comenzaron a levantarse en España a partir de 1911 con destino a las clases más desfavorecidas. Una investigación de Manuel A. Ródenas López (Moratalla, 1972), doctor arquitecto y profesor de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura y Edificación de la UPCT,  pone la lupa ahora sobre este patrimonio «cotinuamente ignorado», que, pese al olvido, forma parte «de nuestro paisaje urbano». Ródenas ya busca apoyos para organizar una exposición con el fin de difundir la importancia histórica de estos conjuntos de viviendas obreras. En esta entrevista, desgrana algunos de detalles de su estudio y aporta ideas sobre cómo poner en valor esta arquitectura.

–Casi todas las localidades tienen sus casas baratas, pero el titulo de su estudio es otro: la vivienda social. ¿Existen diferencias entre ambos tipos de promociones?

–En realidad no hay ninguna diferencia. Las casas baratas son uno de los programas estatales de vivienda social; de hecho, constituyeron los primeros programas de vivienda social. La primera vez que el Estado apoyó económicamente y con exenciones fiscales la construcción de vivienda para las clases más desfavorecidas fue con la Ley de Casas Baratas de 1911. En otros países europeos también se dio aunque un poco antes que en España, como en Italia con ‘Case Economiche e Popolari’ y en Francia con ‘Habitations a Bon Marché’. Mi tema de estudio se centra en ver cómo estos programas se desarrollaron en la Región de Murcia.

-¿Cuándo comienza a plantearse que hay que atender las necesidades de las clases menos pudientes en materia habitacional? ¿Fue una reivindicación social conseguida a golpe de protesta en la calle?
–No se han encontrado evidencias de protestas obreras en la Región cuyo objetivo fuese la mejora de las condiciones de habitación. Hemos de pensar que a finales del s. XIX sus reivindicaciones eran todavía otras de carácter laboral más básico. En realidad se dio una toma de conciencia por parte de diversos sectores de la sociedad al mismo tiempo. Desde mediados del XIX hasta el primer tercio del XX, hubo una gran profusión de publicaciones dedicadas a divulgar la situación de penuria de la vivienda obrera, entre las cuales se encuentran géneros y formatos tan diversos como informes médicos, folletos, encuestas locales y regionales, tesis higienistas, sermones morales, obras literarias de ficción o ensayos políticos. Según algunos autores existen cuatro etapas cronológicas para el desarrollo del concepto de la vivienda social en Europa y un evidente cambio de mentalidad. Estas cuatro etapas comienzan con una preocupación por la higiene y la salubridad, seguida de la búsqueda de alojamiento para las masas obreras y resolver el problema de la carestía de habitación. El tercer paso sería el planteamiento de soluciones específicas de viviendas obreras por parte de partidos socialistas y sus sindicatos. Y, por último, el proceso finalizaría con las grandes realizaciones sociales y urbanísticas a partir de los años 20. En cuanto al cambio de mentalidad, cabe reseñar la evolución que sufrió la visión de la pobreza de las clases sociales más bajas, desde un mal necesario al que sólo se le puede hacer frente con resignación o con obras de caridad, para pasar a la evaluación de esta pobreza como miseria condenable y erradicable por diversos métodos.
-¿Hasta que comenzaron a ejecutarse estos planes de viviendas sociales, en qué condiciones vivían las familias trabajadoras?
–Las condiciones de las clases más desfavorecidas eran realmente penosas, llegando en casi la totalidad de los casos a niveles de infravivienda. Familias enteras viviendo en una sola habitación, en interiores de patios, bajoescaleras o incluso muchas en buhardillas. Muchas de las imágenes o escenas pintorescas de la vida cotidiana de aquel tiempo que hoy nos remiten a aspectos folclóricos o tradicionales escondían detrás realmente una condición de miseria del operario, minero o jornalero.
-¿Qué papel jugaron estos conjuntos en el desarrollo urbano de las ciudades?
–En muchos de los casos estudiados en España, el desarrollo de los programas de Casas Baratas supuso por primera vez la ampliación de las ciudades mediante barrios enteros completamente nuevos, como los casos de Madrid, Málaga o Valencia. Algo que hasta hace poco nos parecía normal en nuestras ciudades como es el desarrollo y ejecución de un plan parcial, por ejemplo, con la construcción de una barriada nueva, no era conocido aún a principios del siglo XX. En el ámbito de la Región de Murcia, la ciudad que más creció debido a las Casas Baratas fue Cartagena, ya que en ese momento la población se encontraba hacinada dentro del casco histórico amurallado pero contaba ya desde 1896 con su Proyecto de Reforma, Ensanche y Saneamiento que le permitió expandirse. Cuando comenzaron las leyes de Casas Baratas en 1911, 1921 y 1924, Cartagena presentaba las condiciones perfectas para promover este tipo de actuaciones.
-¿Se tuvo en cuenta la calidad de los materiales, la salubridad de las estancias… En definitivas, se construyeron ya con estándares más modernos?
–Por supuesto, cada Ley de Casas Baratas venía acompañada de su Reglamento de aplicación y en este documento se detallaban todas las especificaciones técnicas que las viviendas deberían incorporar si querían optar a la obtención de subvenciones. Estas características incluían cuestiones métricas y de superficies de las estancias, condiciones mínimas de ventilación y soleamiento y de protección frente a la humedad, como por ejemplo la inclusión de una cámara de aire bajo el suelo de la vivienda. Sin embargo, aunque esto fue un gran paso, encontramos que estas medidas no influyeron tanto en la producción de vivienda por parte de los particulares. Al no desear optar a subvenciones continuaban construyendo con los estándares y costumbres antiguos. No obstante las sociedades constructoras y las cooperativas de viviendas sí que incluyeron en sus proyectos algunos de estos avances porque competían entre ellas o lo demandaban los propios socios.

Manuel A. Ródenas. / P. SÁNCHEZ

Manuel A. Ródenas. / P. SÁNCHEZ

–De todos los conjuntos de casas baratas que se conservan en la Región, ¿cuáles destacaría por su importancia y valor patrimonial?
–Son importantes los conjuntos y barriadas de casas baratas desarrollados en Cartagena, por la cantidad de sociedades constructoras y cooperativas que operaron en el primer tercio del siglo XX y la extensión de las mismas. Al ser una ciudad con un fuerte carácter industrial y un entorno eminentemente obrero fue ahí donde realmente tuvo su origen la vivienda social en nuestra región. Especialmente destacable es el Proyecto de 1.500 Casas Baratas en el Ensanche de Cartagena, hoy conocido como ‘Ciudad Jardín’, aunque en segundo lugar estarían todas las viviendas ejecutadas por la Sociedad Cooperativa ‘La Conciliación’, la primera en construir, en Los Barreros y también en el Barrio de La Concepción. En el resto de la Región se han encontrado operaciones puntuales de vivienda o barriadas pequeñas.
–¿Es partidario de otorgar algún tipo de protección a estas ‘urbanizaciones’ con el fin de asegurar su conservación como parte de la historia del XX?
–Esta cuestión es muy compleja y afecta a muchos agentes de la sociedad. Es importante considerar que el patrimonio arquitectónico no sólo lo constituyen los edificios de gran valor artístico. La vivienda obrera forma parte de nuestra historia, de nuestro paisaje urbano, y en general ha sido continuamente ignorada. Ahora bien, no todas las actuaciones tienen el mismo valor o la misma relevancia. Sería partidario de algún tipo de protección para aquellas actuaciones que, por sus características (formales, compositivas, urbanas, espaciales, entre otras) fuesen trascendentes en la historia de la ciudad y mereciesen ser conservadas. De hecho, esto ya es tenido en cuenta por algunas administraciones y existen conjuntos de viviendas con protección en el planeamiento municipal, lo cual es un paso importante para su puesta en valor.

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Sobre el autor Miguel Rubio
Mazarrón, 1967. Periodista de 'La Verdad' y guía oficial de turismo.

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