La Verdad

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Autor: lolagracia
Mamarrachismos
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lolagracia | 10-10-2016 | 7:15| 0

 

Lo confieso. Yo también he visto algún que otro “Salvame de Luxe”.  La culpa es de mi amiga Fuensanta Martínez Lozano, que se lo enchufa pa dormir la siesta y a veces me ha pillado en su casa. Y claro, ella se duerme, peo lo que es yo es que flipo en colores con el mamarrachismo de plató. Son personajes espeluznantes. Una mezcla entre zombies y chochonas de plástico, que dan más miedo que Chucky, el muñeco diabólico.

Las cirugías tienen su parte de culpa, pero también los gestos, las palabras, el guión patético y las exclusivas de personajes que apenas conozco y creo que nadie en su sano juicio se puede creer. Me pregunto qué se fumarán para aguantar tantas horas con los culos pegados a sus asientos de pexiglás, con sus sonrisas de pexiglás y sus tacos de polígono.

Mi Fuen utiliza el Sálvame como una dormidina pero no olvidemos que esas mamarrachas/os son seguidos a diario por cientos de miles de espectadores.

El mamarrachismo también se ha extendido a la política, porque que el PSOE en pleno se ponga de acuerdo para utilizar el término “coser” y “recoser” para hablar de su militancia me deja ciertamente patidifusa. Uno los escucha y parece estar leyendo un capítulo de “El tiempo entre costuras”. Imagino a Felipe González, Susana Díez  o Rubalcaba con dedal, abriéndole los ojales a Pedro Sánchez , poniéndoles sendos pespuntes en los ojos y un punto en boca para que calle para siempre. Pobrecito, con lo que prometía: tan guapito, tan enrollado y va a terminar como un parche deshonroso en las memorias del partido costurero español

Pero dejemos de auto fustigarnos. Existen otros ejemplos de mamarrachismo fuera de nuestras fronteras patrias. Hay un cocinero británico que ha decidido echarle chorizo a la paella. El señor de  marras, Jamie Oliver, ha estado a punto de causar incluso un conflicto diplomático. El embajador de Gran Bretaña en España, Simon Manley, se ha visto obligado a salir en su defensa y afirmar que su compatriota no es un patán, sino que, al contrario, hace un “uso innovador de la cocina”. Me pregunto si esto del chorizo va con segundas o es una crítica, ante el afán de Margallo por reconquistar Gibraltar.  “Tú poner bandera en roca, nosotros poner chorizo en paella, jau”

No soy fanática de la paella y el arroz pero entiendo el cabreo de los defensores de las tradiciones. Lo importantes es llamar a cada cosa por su nombre y un arroz con muslos de pollo y chorizo es un arroz con muslos de pollo y chorizo. De paella tiene poco.

Pero la cosa no queda aquí. En Japón hay una compañía que comercializa paellas a domicilio. La empresa se denomina Viva Paella y, atención, su reinvención va mucho más allá del chorizonte lejano del cocinero Oliver.

Sus paellas llevan de todo. Sólo le faltan unos cromos de Heydi por encima adornando semejante canto al mal gusto: paellas de beicon y ajo. Paella con gratinados (pizza-paella) al curry, a los cuatro quesos. Uno puede encontrarse de todo sobre esas  presuntas paellas: setas, pollo asado, verduras a la parrilla, almejas.

Como veis, queridos amigos, todavía los hay quiénes nos ganan el campeonato en el mundo mamarracho.

España se toma en serio lo que es serio. Las cosas del comer y las cosas del querer.

Y lo demás… lo demás es furrufalla. Que esos insidiosos árboles infectos no les impidan ver el bosque de nuestro bonito y querido país. El mamarrachismo es ruido, es fealdad, es falsedad, es cartón-piedra.

El mamarrachismo es nada.

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Los sosicandidatos
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lolagracia | 24-05-2015 | 7:29| 0

Urralburu está bueno. De hecho, es el único candidato a presidente de la Región de Murcia con un IFM (Índice de Follabilidad Masculino) aceptable. Con esto, no digo que votéis a Podemos. Sólo que hoy que toca votar me apetece meterme con la estética tan aburrida de los políticos. Hasta Urral es bastante conservador en su aspecto. El otro extremo es Pablo Iglesias, alias el coletas. Tampoco es eso. Si tuviera un novio con el cabello largo no resistiría la tentación de hacerle el brushing ochentero, las ondas imperfectas, o tirabuzones y caracolillos. Como si fuera mi muñeca Nancy de toda la vida pero con más pelo en todas las partes de su cuerpo. Y, ojo, que yo sé convencer a un hombre de hacer cosas inverosímiles. Vamos, que lo menos que he conseguido de algunos chicos es aplicarle el anti-ojeras, la base de maquillaje y hasta un poquito de rimmel.

Pero a lo que iba. Yo estoy algo harta de estas elecciones porque, salvo Rosa Díez, no veo mujeres por ningún sitio, sólo en las candidaturas de algunas alcaldías y esto sí que no lo podemos consentir en pleno siglo XXI. Además, lo dicho, que ellos van todos de uniforme. Camisa blanca, con o sin corbata, pantalones oscuros; o denim, o los clasicazos de toda la vida con pinzas. No he visto una chaqueta siquiera color camel.¡¡Pero a dónde iremos a parar!! Nos mataréis a todos de aburrimiento. ¡Cuánto daño están haciendo los asesores de imagen y de protocolo!. Los ponen a todos a dieta, los uniforman. Y Punto pelota.

Vivimos una España bipolar. La gente del pueblo está cabreada pero sabe divertirse. La gente del pueblo: o sea, usted y yo, a veces nos ponemos vaqueros, chaquetas informales y camisas con algún detalle que rompe la monotonía de la tela lisa, blanca, inmaculada sobre el cuerpo.

Queridos míos, sois más sosos que una mata de habas, que unas lentejas sin chorizo, que un pedo de Candy Candy.

Esta campaña electoral se ha caracterizado porque hemos tenido a los candidatos más en la calle que nunca pero ha faltado ese punto coloquial en la vestimenta. Uno no se puede ir a ayudar a los pescadores a faenar, querido Pedro Antonio, y no quedarse en mangas de camisa ni arremangarse un poco. Voluntad le has puesto pero te ha faltado ese punto castizo y deshinbido. Y Urralburu, tú que tan bueno estás, no te hemos visto jamás en camiseta y, eso sí, todo de marca, de la cabeza a los pies y siempre como un pincelico. Si es que ni te has despeinao. Ya te digo, hijo. Ni las greñas de tu compi, ni ese impoluto ser y estar. Que siempre parece que acabas de salir de la tintorería. De González Tovar defiendo sus canas. No entiendo el afán que tienen algunos por teñirse cuando el pelo blanco da luz a la cara y suaviza las facciones. Pero en la vestimenta, tres cuartos de lo mismo. No salimos del traje chaqueta si nos matan. Y de los otros que quedan no digo nada porque me repetiría y mi lema es no aburrir.

Ahora que se avecinan tiempos movidos, interesantes y plenos de retos y desafíos os propongo, aquí y ahora, que nunca abandonéis el sentido lúdico de la vida. Se puede ser un político honrado y trabajador (según mi abuela Micaela, así tenía que buscarme yo los novios)  y no perder esa vidilla, esa chispa, ese fuego y esa pasión que se presume de personas como vosotros, entregados a una vocación. A ver si este verano os veo a alguno con bermudas.

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Fofisanos y colestericidas
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lolagracia | 17-05-2015 | 4:28| 0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No hay nada peor en este mundo que tener un novio que esté más  bueno que tú. Que se mire más al espejo que tú, que se pase la piedra pómez más veces al día que tú, que se depile más que tú. Un horror.

Cada día soy más fan del ejemplar “osito”, que siempre está dispuesto a protegerte en su regazo porque el vigoréxico es incapaz de abandonar un entrenamiento por una sesión de amor sin gasto calórico.

A ver, que lo que ansiamos es que nos mimen, nos quieran, estén pendientes—lo justo, sin agobiar— pero circula por el mundo un ejemplar de tío pagado de sí mismo, con complejo de príncipe azul, que siempre está en el papel pero que en el fondo no sale de él, ni de su eterno cortejo, ni de su perenne inmadurez, creyéndose el más sensible de los hombres sobre el planeta. Y no lo es. Nada le importa más que su legado amoroso de palabras vacías, huecas y mantenerse bello para saberse siempre objeto de deseo.

Por eso, no me parece tan mal la moda de los fofisanos. Vamos, el manolazo de toda la vida, con su poquito de panzita, que de vez en cuando hace algo de deporte pero que no se priva de una cerveza o una pizza y que, por supuesto, no te mira mal si osas comerte un trozo de queso parmesano.

Pero imaginad esos agonías que estudian las calorías de todo, que cada comida que hacen es casi un manifiesto de intenciones y que desconocen la palabra juego en sus vidas. Todo es competición. No saben dejarse llevar. Obsesos del control propio y ajeno.

A nadie le amarga la visión un tío guapo pero ¿Y todo lo que conlleva detrás? Los hay humildes pero los hay también chulos que se contonean como cabareteras cuando se saben observados. ¡Ay, bendito! A veces dan ganas de regalarles un litro de aceite corporal.

La bloguera Mackenzie Pearson, con algo más de 200 seguidores en Twitter, no sabía en el lío en el que se metía cuando le dio por acuñar el término Dad Bod a ejemplares como Leo di Caprio, que solían ser esbeltos pero ya no. La traducción que más ha triunfado  en nuestro país —según la herramienta Topsy, que te permite analizar las menciones en Twitter— es la de fofisano. Cierto, es un espanto pero ¿Con qué nos quedamos? ¿gordibueno? ¿loquifofi? ¿flaquigordo? ¿ o lorzalamero como he leído por ahí? ¿Y qué pasa con nosotras? ¿Por qué la barriga de ellos nos hacer sentir mejores? No estoy de acuerdo con la estudiante de la Universidad de Clemson (Carolina del Sur). Hay tíos muy buenos que consiguen hacerte creer que eres la reina de la noche. Esa sensación de protección, de ir pisando sobre seguro es algo que está en la mente más que en el cuerpo. No hay abdominal que sustituya la paz, el remanso, la plenitud de ese milagro que se llama amor y que tan pocas veces encontramos en la vida.

El físico no es lo fundamental, lo cual no significa veda libre para descuidarse y acabar hecho un gordo seboso mientras que nosotras vivimos pendientes del gimnasio y las cremas reafirmantes. Mi chico se tiene que cuidar. Punto uno y final. Prefiero al saniguapo sin complejos, sin prejuicios ni amarguras y, por supuesto, que me adore. Y si está algo fofo pues qué se le va hacer. La ley de la gravedad es inexorable pero huyamos de los pavigordos, de los colesterocidios y de la obsolecencia autoprogramada.

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En funciones
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lolagracia | 11-05-2015 | 10:28| 0

Lleva Susana Díaz como presidenta en funciones desde el pasado 23 de marzo. Total, ná .Ese concepto me perturba. “En funciones”. Es un sí pero no. Un no pero sí. En esta vida podemos pasarnos décadas  con el cartelito “en funciones” porque lo preferimos al de “defunciones”.
El olor a muerto nos espanta pero ¿Cuántas parejas llevan décadas “en funciones”? Sé que es una pregunta que puede tocar un poco las narices y sé también que hay relaciones perennes de amor, respeto, lealtad e incluso deseo.
Me encanta el tándem conformado por el primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel con su novio el arquitecto belga Gauthier Destenay. Se casan la semana que viene. Lo de ellos sería todo lo contrario de un amor “en funciones”. Todo es real y palpable. Es la coherencia total.
Después de analizar mucho los errores y defectos de nuestra sociedad occidental, creo que el más patente y terrible de todos es el de la incoherencia. Pensamos una cosa y hacemos la contraria. Deseamos algo y huimos despavoridos de aquello que nos eriza la piel y nos consterna, cuando lo más sensato es enfrentarse con nuestros fantasmas, demonios y anhelos frente a frente ¿Por qué sentir miedo de quiénes somos en verdad? Porque tenemos una programación alienante casi desde la cuna. Porque actuamos según se espera de nosotros y no según nuestros propio criterio. Lo más desconcertante es que ese criterio probablemente responda a una serie deesquemas y creencias que se han ido sedimentando en nuestro mapa genético familiar, generación tras generación, y se convierten en un lastre monstruoso que nos impide ser y estar de acuerdo a nuestra propia esencia.
Otra mochila fabulosa es el buenismo imperante. De cara a la galería ofrecemos un comportamiento estereotipado. Todos hemos de ser solidarios, enrollados, guays y sonrientes cuando la realidad es que podemos ser todo eso y por dentro guardamos a un Mr Hide de campeonato que puede convertirse en nuestra peor pesadilla.
Soy la primera fan de la cortesía, los modales, la educación, pedir las cosas con una sonrisa y mantener el tipo cuando los demás se derrumban pero he aprendido que puedo ser todo lo contrario: una ogra de muy mal genio con un repertorio de palabras hirientes y poderosas capaces de desmontar a cualquier adversario. Lo que ocurre es que he hecho una elección. Y yo elijo ser cortés y valiente y no una hija de puta que pega puñaladas traperas. Y, sobre todo, he aprendido a mostrar mi disconformidad sin alterar el color de mi cara.
Vivir con coherencia ofrece unas posibilidades inmensas de ser moderadamente feliz. Duermes en paz contigo por las noches.Comes chocolate sin remordimientos y remoloneas el fin de semana sabiendo que levantarte una hora antes para irte a correr no es la panacea y quizá las sábanas y el calor humano devuelvan a tu tez una lozanía que creías perdida. Vivir en paz con uno mismo es el mejor tratamiento de belleza. Sin embargo, resignarte a una existencia “en funciones” sólo te amargará el carácter y te convertirá en esclavo de los demás.
Un eslogan que aparece reiteradamente en los Whatsapps de mis grupos de amigos es el siguiente: “Tienes una sola vida, haz lo que te dé la gana y sé feliz”.

 

Podemos pasarnos los días pendientes de las opiniones ajenas o aplicar el cartesianismo estricto a nuestras horas. Decidir, elegir puede llevarnos un tiempo de soledad, de sopesar y de sacrificar la comodidad en pos de sentirnos libres, limpios, ligeros y sin tramposas mochilas que nos abotargan y amortajan en vida.

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El huevo y el sexo
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lolagracia | 04-05-2015 | 11:58| 0

Lo más trascendental que me ha pasado esta semana es que mi santo me contó que ahora con las claras se puede hacer de todo: yogur, natas, helados ¡Imagínate! Todo un mundo de sabores sin prohibiciones Así, me lo dijo él: “El huevo liofilizado transformará tu vida, tú que estás loca con el rollo de las calorías”. Osti, tú. Y yo tan preocupada por las flaccideces invernales. Porque eso sí, yo quiero ser una vieja de esas de anuncio. Flacas como un esparto, con el pelo blanco como la nieve y sonrisa Profident. Ya me veo como una súper-Abu montando en bici, en patines y riéndome de la muerte.
He de confesaros que lo que me dejó muy consternada es el invento del holandés Mark Sturkenboom . El muchacho ha creado un vibrador que conserva las cenizas del difunto, según él, para recuperar la memoria íntima de quien ya partió de este mundo. Lo de las cenizas me da un poco asquillo. Perosi reconocemos que el buen sexo es sucio, muy sucio ¿Para qué andarme con monsergas? Tuve un novio con el que siempre bromeaba con lo mismo: Hacer un molde de su aparato genital. Después nos veníamos arriba y llegábamos a la disecación o a meterlo en formol, como pasó con el de Rasputín. Pero ¿Qué queréis que os diga? Lo cierto y verdad es que no soy de reliquias. Fetichismo cero. Cuando algo se acaba, se acaba. Si tu amor se lo lleva la muerte, los miedos o el hartazgo, lo mejor es mirar hacia delante siempre.
Lo de masturbarse con las cenizas de un difunto me parece una profanación. Los muertos que se queden tranquilos. Si quieren visitarnos ya se colarán ellos en algún sueño húmedo pero esa manipulación artificial de meterlos en un tubito para jugar a no sé qué cosas— sin su permiso—es como montárselo con una momia. Vamos, me parece un horror, salvo para aquellos perturbados amantes de la necrofilia.
Lo peor de la semana es saber que en Francia y otros países de la UE, los homosexuales tienen prohibido donar sangre. Como si las prácticas de riesgo tuvieran algo que ver con las tendencias sexuales. Qué absurdo tan grande. De acuerdo que la sangre, como las cenizas de un finado, son asuntos serios, pero es tan fácil como exigir una analítica completa a los donantes habituales cada cierto tiempo.
Ah, es cierto, casi lo olvidaba, hay otro asunto que no puedo dejar de mencionar en este punto G y es que Instangram ha censurado el emoticono de la berenjena por considerarlo erótico de más. Vamos, que esta red social se ha pronunciado en contra de los desnudos y en contra de cualquier cosa que se le asemeje. No sea que subamos la temperatura del personal y atentemos, aún más si cabe, contra el calentamiento global. Por lo visto, la comparación de la berenjena con  los genitales masculinos es odiosa…e inevitable. Por esta regla de tres tendrían que prohibir el plátano, los cohetes y, qué se yo, las mazorcas.

 

Será que tengo la mente sucia, como el buen sexo, que debe ser muy sucio, y que no me explico  qué pintan las cenizas de un muerto en un dildo, qué culpa tienen las pobres berenjenas de nuestros pensamientos calenturientos y la sangre con la orientación sexual. Así, que, después de todo, como os decía, lo más trascendental de la semana y realmente importante para mi es la liofilización del huevo que me permitirá hacer la dieta del cucurucho y hartarme de nata montada sin culpabilidad. Y dejad de pensar cosas raras, o creeré que tenéis la mente sucia… Como yo.

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Sobre el autor lolagracia
Periodista y escritora. Responsable de la empresa de Comunicación G Comunicación Creativa, gestora cultural columnista de La Verdad de Murcia y colaboradora de Onda Cero Murcia

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